Renovando nuestra ropa de cama. Otoño 2016
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Renovando nuestra ropa de cama. Otoño 2016

El otoño es momento de cambios. Cambiamos alimentación, nos apuntamos al gym, renovamos nuestra ropa y comenzamos a guardar la ropa de cama de verano. Empezamos a poner las cochas, edredones y fundas nórdicas, en definitiva toda la ropa de cama otoñal. ¿Y por que no renovarla?

Colchas

Son la opción más ligera de cubrir la cama para estos primeros vientos de otoño. Se trata de prendas de espesor fino y gramaje inferior a los 150 gr. Que pueden llevar (o no) un ligero relleno interno cosido al tejido (y que por tanto no podrá extraerse). Suelen emplearse para cubrir tanto camas con sábanas (si los días son aún calurosos), como con mantas añadidas para los días más frescos.

Gracias a su ligereza, caen sobre la cama de forma natural encajando perfectamente en las esquinas. Existen básicamente 3 tipos de colchas en el mercado:

* Colcha estándar o colcha pañuelo: No llevan relleno, pueden ser de diversos materiales (punto, lana, algodón, tejidos sintéticos, etc.). Marcan perfectamente el contorno del colchón, marcando las esquinas a 90 grados. Se suelen usar a modo de cubrecama decorativo para las noches de verano.

*  Colchas bouti: Tienen un pequeño guateado en forma de cuadraditos que las hace algo más mullidas y esponjosas que las convencionales. Además de algo más calentitas para esas primeras noches frescas del otoño o para evitar la manta.

* Copicolchas: al igual que las bouti, llevan un pequeño relleno incorporado. Solo que en formato distinto al de los pequeños cuadros.

Edredones

Son colchas con relleno de fibra no desenfundable de distintos gramajes (lo más habitual son unos 250 gr.). Fabricados con distintas texturas y tejidos unidos a la fibra con pespuntes para sujetar bien el relleno. Suelen venir guateados en formato de grandes cuadrados, aunque los hay de distintos diseños y modelos.

Los edredones sustituyen a las mantas. Pero no a las sábanas y suponen un paso más respecto a las colchas en cuanto al abrigo de la cama. Son la opción más habitual en las casas españolas, aunque las fundas nórdicas le están ganando terreno. Los tipos más habituales son dos:

* Edredones conforter: Fabricados de una sola pieza, llevan el relleno repartido por todo el edredón en su conjunto. Suelen incorporar una botonera en la parte inferior para abrocharla  a los laterales que cuelgan a ambos lados del somier. De este modo, la cama quede perfectamente  encajada.
* Edredones con volantes: Llevan el relleno únicamente en la parte superior (la que abriga la cama). Dejando el tejido de los laterales sin guata para que la cama quede mejor vestida.
Además de estas dos tipologías, podemos oír hablar del edredón ajustable. También denominado saco nórdico. Especial para camas infantiles que se ajusta al colchón como si de una sábana bajera. Así evitaremos que los niños se destapen al moverse. Y del edredón nórdico, que no es más que otra forma de denominar a la funda nórdica que tratamos a continuación.

Fundas nórdicas

Consisten en un tejido o funda (normalmente 100% algodón o mezcla de poliéster y algodón al 50%) que incorpora un relleno de plumas, plumón o de fibra sintética de poliéster que generalmente va a juego con la almohada.

La funda nórdica se diferencia del edredón en el grosor del relleno (mucho mayor, normalmente de 350 gr., aunque puede llegar a los 500 gr.), en que son desenfundables, y por tanto no se lavan directamente sino que hay que sacar el relleno primero, y en que las esquinas de la cama nunca quedarán perfectas, sino como “flotando”, a diferencia de las colchas o edredones que sí marcan los 90 grados en las esquinas.

Además, la funda nórdica sustituye tanto a la manta como a la sábana encimera, pues su tejido es lo suficientemente suave como para entrar en contacto con el cuerpo y por tanto deberá lavarse con mayor frecuencia que un edredón o una colcha.

Los tipos de funda nórdica varían sobre todo en el grosor de su relleno, pudiéndose encontrar fundas de invierno, fundas de entretiempo y fundas mixtas. Estas últimas suelen incorporar en su interior ambos rellenos (uno grueso de invierno y uno fino de entretiempo de unos 100 gr.) de forma que pueda utilizarse la misma funda durante todo el año, sacando o metiendo uno, otro o ambos rellenos dependiendo de la temperatura exterior.

¿Cual utilizar?

Realmente es cuestión de gustos, a nivel práctico lo más habitual es utilizar una colcha para las noches tardías de verano en el que el fresco empieza a colarse por las noches, un edredón para entretiempo y una funda nórdica para el invierno.